SOBRE NOSOTROS:

Este espacio pretende aglutinar todo tipo de articulos de diversas fuentes y autores,de tipo cientifico o filosofico con el firme objetivo de potenciar el estudio y enseñanza de la herencia ancestral Española. Con este proyecto, pretendemos que el mundo recuerde que hay un origen de la nación Española mucho antes de 1492, que tenemos una tradicción y una herencia ancestral, hasta ahora poco estudiada y desconocida para el publico general.
Iberia fue posiblemente la cuna de la humanidad, la mitica Atlantida esta hundida en alguno de los mares que rodean la mas occidental de las naciones Europeas. El pueblo Celtibero por tanto es descendiente directo de los Atlantes, portadores de los valores Hiperboreos que alumbraron a las antiguas civilizaciones...

"Atlantes alcanzan las costas de Iberia y de ahí, como curetes, iberos, se lanzan por europa, regresando posteriormente como celtas. Un viaje de eterno retorno un girar sobre si mismo, un svástiva y un laberinto"

viernes, 10 de febrero de 2012

EL MITO DE LA INVASIÓN MUSULMANA

La supuesta invasión y dominación musulmana, siempre ha sido el "caballo de Troya", utilizado por los anti-racistas para justificar la multiculturalidad y el mestizaje en nuestra propia patria, el mito de el Español "medio moro" ha sido utilizado desde la izquierda mas casposa hasta el propio regimén Franquista en su "spanish is diferent", encarnando todos estos valores, en el heroe del comic franquista "el guerrero del antifaz", que medio moro/ medio cristiano de ascendencia, lucha en el bando cristiano,  para vengar la muerte de su madre, enmascarando su rostro para no ser reconocido por sus antiguos aliados..

Con este articulo queremos demostrar que tal invasión fue un mito la penetración del poder musulmán en la P. Ibérica tiene lugar en el contexto de guerra civil entre , cristianos unitarios arrianos y cristianos trinitarios....LA INVASION MUSULMANA  JAMAS EXISTIO !!, SORPRENDIDO ¿?
lee atentamente el siguiente articulo:

EL MITO DE LA INVASION MUSULMANA:

*Algunos historiadores cuestionan la versión oficial según la cual el Islam se implantó violentamente en la península, después de una invasión árabe, en el año 711. Argumentan que el Islam ni se impuso ni era ajeno a los hispanos. En su opinión, la imposición musulmana no fue tal. Se trató de un “invento” promovido por la Iglesia con objeto de encubrir su derrota ante los cristianos unitarios, seguidores del arrianismo que predicó Prisciliano. 

Ocurrió la historia tal y como nos la han contado? ¿Es posible que, en el siglo VIII de nuestra era, un ejército musulmán cruzara el estrecho de Gibraltar, derrotara a las tropas visigodas y avanzara victorioso hasta el punto de llegar a someter a casi todo el territorio peninsular? ¿Un puñado de bereberes pudo someter a 8 millones de hispanos durante varios siglos? En contra de esta hipótesis tenemos el hecho de que los documentos de la época no contienen referencias a aquella terrible invasión que, de ser cierta, habría supuesto para los peninsulares todos los males inimaginables. Las primeras noticias no aparecen hasta las crónicas latinas y musulmanas del siglo IX, a seis generaciones (150 años) de los hechos que se relatan, cuando el Islam estaba ya firmemente arraigado en la península. 

Algunos investigadores, tras comprobar que los musulmanes atribuían a sus correligionarios victorias imposibles y que los cristianos omitían consignar cualquier aspecto de lo que estaba sucediendo en su suelo, concluyen que el mito ha pervivido, contra toda lógica, porque ha interesado mantenerlo. Entre los musulmanes, porque les proporcionaba una pátina de gloria; entre los cristianos ortodoxos, porque encubría ante su propio pueblo lo que en realidad fue un fracaso social y religioso. 

La guerra civil que estalló en la Península Ibérica a principios del siglo VIII , explicada como conflicto político y disfrazada más tarde como invasión de potencia extranjera, tuvo su auténtico origen en unos hechos que se remontan a cuatro siglos antes, al enfrentamiento producido entre dos corrientes cristianas: los unitarios o arrianos, que negaban que el Hijo fuera igual al Padre –según premisa, Jesús no era Dios – y los trinitarios, adheridos al dogma predicado por san Pablo, que mantenían que hay tres personas distintas –Padre, Hijo y Espíritu Santo- en un  solo Dios verdadero. 

Por tanto, para aproximarnos a la verdad de los que sucedió realmente en el año 711, cuando un contingente de guerreros del norte de África, entre los que predominaban los bereberes, cruza el estrecho de Gibraltar, derrota a las tropas visigodas lideradas por Don Rodrigo y se establecen en la Península Ibérica, tendremos que remontarnos al siglo IV. 

En el año 325, el emperador Constantino acababa de convocar un concilio en Nicea para zanjar las disputas teológicas que estaban perjudicando al imperio. Fue una fecha crucial, porque el dogma de la Trinidad se impuso y se incluyó en la religión oficial, mientras que se reafirmaba la excomunión del obispo alejandrino Arrio, que murió en el 336, el día anterior al fijado por el emperador para obligarle a reconciliarse con la Iglesia. Un siglo después, su mensaje obtuvo un eco imprevisible.

El martirio de Prisciliano:

Imagen de Prisciliano 
 Las ideas que Arrio había predicado en Oriente fueron propagadas por Prisciliano en la Península Ibérica y en el sur de la Galia. Este controvertido personaje nación en el seno de una familia senatorial en el 340 –se cree que en Galicia- y comenzó su predicación hacia el 370. Era un hombre culto, ascético, vegetariano y que no hacía distinción entre los hombres y mujeres en cuestión de nombramientos relacionados con el culto, unos principios que retomarán siglos después los cátaros. 

Los libros de Arrio fueron quemados y apenas quedan obras de Prisciliano. De los signos externos y sacramentos del arrianismo sólo se sabe, por referencias de sus enemigos, el empleo de alguna forma de tonsura y que el bautismo se realizaba mediante tres inmersiones, quizá en correspondencia con la trilogía "cuerpo, alma y espíritu" o "cuerpo físico, astral y mental". Prisciliano tuvo que soportar durante toda su vida pública el acoso teológico y personal de los obispos trinitarios , temerosos de su creciente influencia entre el clero y la población. El último acto de esta historia tuvo lugar en el año 385 en la ciudad de Tréveris, donde el emperador Máximo le hizo acudir para que se defendiera de la acusación de hechicería lanzada por sus adversarios. Hubo un juicio, viciado por intereses clericales e imperiales, y una condena: a Prisciliano le cortaron la cabeza. Fue el primer hereje que sufrió pena de muerte. Curiosamente, el propio emperador Máximo fue ejecutado tres años después por orden de Teodosio. 

Unamuno sugiere que quien está enterrado en Compostela no es el Apóstol Santiago, sino Prisciliano, lo cual daría idea de la extensión e importancia que alcanzaron sus doctrinas. Lo cierto es que su ejecución afianzaría el arrianismo en el país. Por otra parte, hacia el año 460 tomó el poder en la península el monarca godo Eurico, quien se convirtió  la fe arriana y truncó así las ambiciones de los que no habían dudado en matar a Prisciliano con tal de acabar con sus ideas.

La abjuración de Recaredo :

               Detalle de la conversión de Recaredo
En el año 587, el rey godo Recaredo se alió con los trinitarios por conveniencias políticas y, en nombre propio y en el de todo su pueblo, abjuró del arrianismo que habían practicado los anteriores monarcas godos. Se prohibió el culto arriano y se iniciaron brutales persecuciones contra sus seguidores y también contra los judíos, quienes hasta entonces habían practicado su religión libremente. Los arrianos de la península y del sur de Francia se sublevaron y tuvieron que soportar durante el siglo siguiente robos, violaciones, asesinatos y reducción a la esclavitud, perpetrados por elementos de la oligarquía goda y del propio clero. 

La tensión se rebajó cuando el rey godo Vitiza subió al trono en el 702 y comenzó a deshacer los entuertos de sus antecesores: declaró una amnistía contra los perseguidos y les restituyó sus bienes; detuvo las medidas hostiles contra los judíos y convocó el XVIII concilio de Toledo, cuyas actas, sospechosamente, se han perdido. El grueso de los historiadores opina que fueron destruidas porque eran contrarias al Cristianismo ortodoxo romano. A la muerte de Vitiza, en torno al año 709, todo cambió. La nobleza y los obispos impidieron que su hijo Achila, que era menos de edad, ocupara el trono, y eligieron en su lugar al que la historia ha conocido como Don Rodrigo, un jefe militar afín a sus intereses. Estalló entonces una guerra civil entre los partidarios de éste, probablemente seguidores del Cristianismo establecido, y quienes apoyaban a los sucesores de Vitiza, más comprometidos con las creencias unitarias o arrianas, que veían en Don Rodrigo a un usurpador del trono visigodo. 

Al mando de la Bética estaba Rechesindo, el antiguo tutor del hijo de Vitiza. Rodrigo lo mató en una escaramuza y entró en Sevilla sin oposición. Entonces los partidarios de la estirpe de Vitiza, los debilitados unitarios, pidieron ayuda a su correligionario Taric, gobernador de la provincia visigótica de Tingitana (la actual Tánger), en el norte de Marruecos, que había sido nombrado por Vitiza y con cuyo reinado mantenía estrechas relaciones comerciales. Taric era, probablemente, de raza goda, como apunta la sílaba "ic", hijo en lengua germánica. Uno de los jefes militares era Yulián, de origen romano, a quien la leyenda de la invasión convirtió en el traidor conde Don Julián. Taric cruzó el estrecho con guerreros de diversas etnias, integrados en la causa unitaria, entre los que abundaban los bereberes. La presencia de estas ropas no provocó una especial reacción entre la población autóctona, ya que la petición de auxilio a fuerzas extranjeras era una práctica muy corriente en Hispania. Los judíos, que habían sido ferozmente perseguidos por los monarcas godos después de que éstos abandonaran la fe arriana, acogieron favorablemente a los recién llegados. 

Los expertos subrayan que sólo un estado puede organizar una invasión militar. Y no existe entonces un imperio arábigo, sino tribus y pequeños caudillos frecuentemente enfrentados entre sí y carentes de gobierno, administración y ejército. 

Según el historiados Ignacio Olagüe, "en las crónicas latinas y bereberes aparecen los godos como un grupo aparte que guerreaba contra un enemigo que no era español, ni cristiano, ni hereje, sino anónimo; es decir, sarraceno". Lo que no se podía decir, o lo ignoraba el cronista, era que los godos luchaban contra la masa del pueblo, contraria a la oligarquía dominante.

La Mesa de Salomón :

Suponiendo que la batalla de Guadalete no hubiera sido una ficción, el número de fuerzas que intervino tuvo que ser más modesto de lo que se ha contado, y bastante menos la trascendencia militar que se le atribuye. Se dice que Rodrigo murió en la batalla, pero es más probable que fuera expulsado de Andalucía y buscara refugio en Lusitania, donde pudo haber fundado su propio reino, ya que existía en Viseu una sepultura con la inscripción "Aquí yace Roderico, rey de los godos", que todavía se conservaba en el siglo XVIII en la iglesia de San Miguel de Fetal, según el abate Antonio Calvalho da Costa en su Corografía portuguesa. 

Entre los hechos increíbles que relatan diferentes textos, encontramos en la crónica bereber Ajbar Machmua un relato curioso. El caudillo árabe Muza, envidioso del éxito obtenido por su lugarteniente Taric en la batalla de Guadalete frente a Rodrigo, embarca a su vez hacia la península con 18.000 guerreros y se enfrenta con Taric por la posesión de una mesa que habría sido de Salomón y que estaba entre el tesoro real godo en Toledo. Como ninguno cedía en sus pretensiones, fueron a Damasco para que el Califa Suleyman se pronunciara a favor de uno u otro. Lo que no sabemos es cual de los dos se hizo con el preciado objeto, pero el caso es que ninguno de ellos volvió a la península, donde dejaron abandonados a sus 25.000 hombres entre una población hispana calculada en unos 8 millones. ¿? Lo que sí vuelve a aparecer en otros documentos es la referencia a la mágica mesa, que contendría el secreto del nombre de Dios. 

Dos cronistas árabes se refieren a ella. Al-Macin escribe que  "en el año 93 de la Héjira, Taric conquistó Andalucía y el reino de Toledo y le llevó a Walidi, hijo de Abd el-Malek, la mesa de Salomón, hijo de David, compuesta por una mezcla de oro y de plata con tres cenefas de perlas". Su colega, Al-Makkara, le contradice: "La famosa mesa que Taric encontró, no perteneció jamás a este profeta". 

Y debe de tener razón, porque de esta mesa dice la Biblia que estaba hecha de madera de acacia y cubierta de oro puro, sin plata ni perlas. 

La polémica se remonta al año 70 de nuestra era, cuando el emperador Tito destruyó el templo de Jerusalem y trasladó a Roma sus tesoros. La mesa de Salomón fue depositada primero en el templo de Júpiter capitolio y luego en el palacio de los césares. Los godos, a su vez, saquearon Roma en el 410 y se llevaron las sagradas reliquias judías a Carcasona. En el siglo siguiente, Teodorico el Grande, rey de los godos de Italia y garante de la regencia de Amalarico, salvó a Carcasona del ataque de los francos y decidió guardar el tesoro en la ciudad de Rávena, que ofrecía mayor seguridad. Cuando os godos recuperaron el control de la región, Amalarico, ya rey, reclamó su devolución. Se ignora si fue obedecido. 

Este relato que nos hace el historiador Procopio constituye la última noticia que se tiene del tesoro del templo de Jerusalem. No lo encontraron los francos en Narbona, ni los árabes al conquistar Carcasona, ya que un botín de tal valor simbólico se habría reflejado en sus crónicas, que incluyen cuidadosos recuentos de las piezas obtenidas.

En Carcasona se desecó en 1803 un pozo en el que se sospechaba que dormía el tesoro godo. La búsqueda fue infructuosa, pero volvió a intentarse años más tarde, con el mismo resultado. 

Pero, regresando de nuevo al siglo IX, veremos que los musulmanes llevaban 140 años en la península, tenían desde hacía un siglo la capital del reino en Córdoba, la más importante y refinada ciudad de Occidente por entonces, con un millón de habitantes, y es evidente que no habían forzado la conversión masiva de indefensos cristianos, ni siquiera hacían proselitismo de su fe ni alardes de su culto. ¿Qué fe seguían entonces los andaluces? Lo más probable es que se tratara del arrianismo tradicional, en discreta evolución hacia el islamismo, que la mayoría de la población acabaría abrazando, igual que adoptó paulatinamente la lengua árabe en sustitución del latín. No hubo imposición, sino lenta seducción. . 

Incluso los investigadores que respaldan la teoría de la invasión juzgan extraño que un puñado de árabes pudiera influir tan profunda e inmediatamente en 8 millones de hispanos. El historiador Olagüe sintetiza su perplejidad en tono irónico: "Tuvo entonces lugar una mutación formidable, como se produce en el teatro un cambio de decoración, España, que era latina, se convierte en árabe; siendo cristiana, adopta el Islam; de practicar la monogamia, se transforma en polígama, sin protesta de mujeres. Como si hubiera repetido el Espíritu Santo el acto de Pentecostés, despiertan un buen día los españoles hablando la lengua del Hedjaz (árabe). Llevan otros trajes, gozan de otras costumbres, manejan otras armas. Los invasores eran 25.000. ¿Qué había sido de los españoles?"

Se ha querido transmitir la idea de que España era poco menos que un erial artístico e intelectual hasta que la fecundó el Islam. Sin embargo, el historiador Bonilla San Martín apunta que "el movimiento priscilianista, los trabajos de los concilios de Toledo, las predicciones de los escritores, atestiguan en la España de los siglos IV y V una cultura excepcional. La invasión goda, lejos de sofocar este progreso, la acrecentó y estimuló notablemente". De hecho, los estudiosos mantienen que el arte arábigo fue una prolongación del íbero y del visigótico. 

El árabe no empieza a generalizarse por escrito en España hasta la segunda mitad del siglo IX. Es entonces cuando florecen las ciencias, la filosofía y la poesía. La rica lengua árabe es el instrumento; el genio lo aportan aquellos que vivían ya en Al-Andalus y los que llegaron como invitados, tanto del mundo islámico como del cristiano, sin distinción de étnicas. No obstante, innovaciones arquitectónicas como el arco de herradura no son una aportación arábiga; éste existía en Oriente y puede verse en varias construcciones de España y Francia anteriores al Islam. Tampoco parece obra suya la mezquita de Córdoba, ni nació mezquita. Este templo, bosque de columnas, es incompatible con el culto musulmán y con el cristiano, ya que ambos exigen espacios diáfanos para seguir al oficiante. 

En suma, demasiadas incógnitas a la hora de analizar un periodo que fue trascendental para la posterior evolución de la sociedad española y que la historiografía oficial ha catalogado, de forma excesivamente parcial y simplista, como una invasión y una conquista.


El emir de los ojos azules:


Se cuenta que Abd al-Rahmán, primer emir de Al-Andalus, que unificó el país bajo su mandato y fijó su capital en Córdoba, en cuya mezquita se hizo entronizar en el año 755, era el único superviviente de la destacadísima familia Omeya, exterminada por los abasíes. Las cónicas musulmanas lo llaman El Emigrado, extraño apodo cuando todos los árabes de España eran igualmente emigrados. No se sabe como llegó aquel joven a la península ni cómo adquirió su elevada condición, que defendió con las armas los 30 últimos años de su vida. Aunque era de puro origen semita, la descripción que de él se hace corresponde a un germano: alto, de piel blanca, pelirrojo y de ojos azules, características físicas que heredarían sus descendientes. Ibn Hazam de Córdoba habla de ello en su obra El Collar de la paloma, escrita hacia el año 1030: "De Al-Nasir y de Al-Hakam al-Mustansir me contaron el visir mi padre y otras personas que eran rubios y de ojos azules. Lo mismo ocurría con Hisam al-Muyyad, Mamad a-Mahdi y Abd al-Rahman al Murtada, pes yo los contemplé y visité muchas veces y vi que eran rubios y de ojos azules. Y lo mismo sus hijos, sus hermanos y todos sus allegados. Lo que no sé es si su gusto por las mujeres rubias era una preferencia connatural en todos ellos o una tradición que tenían de sus mayores y que ellos siguieron". 

El padre de Ibn Hazam, visir del califa Omeya Hisam II, destronado por Almanzor, defendió siempre el derecho divino de los Omeyas al trono. Ese y otros aspectos ofrecen un curioso paralelismo con la estirpe de los merovingios, también tenida por sagrada. Los merovingios pertenecían a la tribu de los sicambros, aunque ellos se consideraban descendientes de Troya. Su último rey, Dagoberto II, fue asesinado en el año 679. El autor directo o instigador fue su mayordomo, Pipino de Heristal, que procuró exterminar a los descendientes de su rey. Pero se dice que, hubo un superviviente, el príncipe Sigisberto IV, nacido en el año 676. El nombre de Dagoberto II fue excluido de la historia de Francia para encubrir otra fechoría: la iglesia había logrado la conversión del poderoso rey merovingio Clodoveo en el año 496 a cambio de un pacto que lo ataba a él y a su estirpe a perpetuidad. El pacto fue vergonzosamente traicionado al reconocer la Iglesia a la dinastía nacida de los crímenes de aquel mayordomo, cuyo descendiente más famoso fue el emperador Carlomagno. 

De Sigisbetrto IV nada se sabe. Puede que aún viviera cuando Abd al-Rahman guerreaba en Al-Andalus, que incluía parte del sur de Francia. Diversos historiadores afirman que Abd al-Rahman no descendía de los Omeyas, Esta ascendencia habría sido un invención posterior para legitimar la dinastía en España. ¿De quién descendía entonces El Emigrado y de donde llegó en realidad? La ficción genealógica tiene dos causas que a veces coinciden: ocultar la verdadera identidad o ennoblecerse. En aquella época se alteraban los apellidos o se amañaban escudos. Cualquier engaño valía con tal de parecer hidalgo, hijo de godo. O todo lo contrario, por que en la España islámica la manía genealógica era tomar apellidos que enraizaran con el Profeta o sus familiares, como prueba de pureza étnica y religiosa. Emilio García Gómez sugiere que el poeta Ibn Hazam era un cristiano convertido al Islam. Traductores de Ibn Arabi, considerado por los musulmanes como el maestro de maestros, sospechan que le inventaron a posteriori apellidos nobles para encubrir que no era árabe. Hay quien dice que en vida se llamaba Jalil ha-Arabi: Amigo de los Árabes. En Al-Andalus, con el cambio de cultura y de idioma, la confusión, intencionada o no, resultaba inevitable. Así, podemos encontrar autores hebreos citados en las crónicas latinas con nombres cristianos y nombres cristianos arabizados en las crónicas musulmanas. 

La reconquista otro mito :

"Una reconquista de seis siglos no es una reconquista". Con esta frase zanja Ortega y Gasset la cuestión en su España invertebrada. Tampoco duró seis siglos el intento. Menéndez Pidal escribe en Realismo de la epopeya española, que este ideal de la reconquista aún no había cuajado en el siglo XIII en la mente de los caudillos norteños. "Ni siquiera el Sancho el Mayor, un rey navarro tan poderoso, hubo ninguna idea de reconquista", concluye el erudito historiador. 















CONCLUSIONES:

La versión oficial nos cuenta que una expedición de 7000 hombres liderada por  TARIC  (posiblemente de ascendencia germanica ¿?), entró en la peninsula y con el unico refuerzo de 18.000 guerreros mas, derroto a los Visigodos y conquisto practicamente la totalidad de la peninsula en 3 años y medio!!!, armados con espadas, flechas y caballos...
Una fabula poco creible, desde el punto de vista militar, pero en el caso que eso hubiera sido así, que paso con la población musulmana que vivia en la peninsula ¿?, estamos hablando de un contingente humano de 8 millones de hispanos....se convirtieron a el Islam conforme vieron llegar a el ejercito invansor ¿?, estamos hablando de esos mismos pobladores que resistieron 300 años a la conquista romana, el ejercito mas especializado de la antiguedad......
Desde este espacio , estamos convencidos que la conquista musulmana, solo tuvo lugar en el contexto de una guerra civil entre cristianos godos, arrianos unitarios y trinitarios ortodoxos que finalmente consiguieron salir triunfantes de este conflicto en lo que conocemos como "reconquista"....
con todo lo expuesto llegamos a la siguiente conclusión, ni la supuesta arabización tuvo la importancia cultural que pretenden darle hoy en dia, y por supuesto el aporte racial fue insignificante en terminos de mestizaje...la verdadera invasión la estamos sufriendo en la actualidad, y no solo en España!! RECONQUISTA!

EL SIGUIENTE DOCUMENTAL QUE APOYA NUESTRA TEORIA, NO PROCEDE DE UNA FUENTE RACISTA O IDENTITARIA, PROCEDE DE UNA FUENTE ISLAMICA!!,  ELLOS MISMOS NIEGAN HABER INVADIDO NUNCA LA PENINSULA IBERICA:















9 comentarios:

  1. Tiene su lógica.Siempre tuve dudas de estos episodidios cuando de pequeña estudiaba la historia de España...no me cuadraban los reinados godos, visigodos y árabes en su cronología...no conseguía " colocarlos" en orden, y me resultaba complicado analizar su evolución.Mi mente ya advertía que aquí se ocultaron datos, tergiversaron hechos,batallas,pactos y demás acuerdos políticos que establecieron la convivencia de un pueblo con otro, así, si más, para acabar con la expulsión de todos con el reinado de Fernando e Isabel.
    Espero que la verdad salga a la luz de una vez y tengamos una Historia Española cierta.

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  2. Hola. Soy de Chile. acá hubo un gran estudioso que postulaba la ascendencia Gótica de los Chilenos, el Dr. Nicolás Palacios, que a principios del siglo XX publica su obra "Raza chilena" donde defendia exactamente lo que en este articulo se plantea... incluso aporta datos que acá no se han mencionado. recomiendo revisar dicha obra. Saludos desde Chile.

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  3. la historia que se cuenta siempre responde a los intereses del poder y generalmente son mentiras convenientes a ese mismo poder osea ya saben la historia la cuentan los ganadores no los perdedores sometidos

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  4. La hipótesis de Olagüe es pura basura. En lugar de tener en cuenta causas fáciles, fácilmente comprensibles, de la invasión árabe de España, juzga la invasión imposible. Desautoriza las fuentes latinas y árabes, porque contienen inexactitudes, incoherencias, e incluyen elementos fantasiosos religiosoproselitistas, y, a veces exageran. Si hicieramos eso con todos los textos de Historia antigüos, sencillamente NO TENDRIAMOS HISTORIA DE LA ANTIGÜEDAD,y lo mismo cabe decir de la historia hasta prácticamente el sigl XVII, NO TENDRIAMOS HISTORIA MEDIEVAL NI RENACENTISTA.
    Es posible que vinieran sólo 8000 hombres, pero pudieron venir refuerzos de Muza, como, según el Abjar Machmua, vinieron en muy gran número.

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  5. La conquista de España no se hizo en la batalla de Asidonia, o de la laguna de la Janda (también llamada del río Guadalete, o del Barbate), sino con la prosecución de la campaña militar de Tarif (8 nada de godo, o Tarich) y su jefe Muza. Las fuentes árabes describen los progresos de la invasión, con la colaboración activa y principal de los judíos, a los cuáles, por ejemplo, Tarif encomienda la custodia (total, también militar) de la conquistada Córdoba.
    No es menester recurrir a la tésis de la guerra civil. Hubo enfrentamientos violentos, pero no está probado que hubiera un frente, ni dos bandos en guerra efectiva y general en la Península. Los witizanos, salvo algunas escaramuzas o alzamientos muy locales que hubieron de sersofocados, se comprtaron de modo taimado, fingiendo acatamiento a Rodrigo (Católico, Clasicista y antijudío) luego de que fue elegido "tumultuosamente" ( o sea, con la oposición y algazara de los disolutos witizanos, aliados de los judíos) por el Senado Visigodo Hispánico. Tanto es así que elpropio Rey, aun sabiendo de la rivalidad de los witizanos, creyó que, contra un enemigo común del Reyno, o sea, contra los musulmanes atacantes, en gran número ( y miles serían, en aquel entonces, suficientes), los witizanos, especialmente sus principales, combatirían junto con los rodericianos, lucharían todos los godos juntos y sus huestes mayoritariamente románicas o auctóctonas "celtibéricas". De hecho Don Opas y Sisberto mintieron a Rodrigo, diciéndole que estaban dispuestos a luchar contra los moros. Don Rodrigo les creyó y confió a cada uno de esos nobles (Don Opas, Arzobispo de Hispalis [Sevilla], hermano de Witiza) una de las dos Alas del ejército que había de combatir a Tarif. En la batalla traicionaron al Rey, y volviéronse contra él. Aquellos subcerdos ya habían pactado con los mahometanos y los judíos.El XVII Concilio de Toledo declara solemnemente la existencia de una gran conspiración judía y judía - musulmana para preparar y lograr la invasión sarracena de Hispania. Los judíos anhelaban deshacerse del férreo yugo godo y católico, y hallarse por fin bajo un régimen de tolerancia que respetase su secta y les consintiese actuar hasta apoderarse de los más altos resortes del Poder Político y el comercio, en la deriva sectaria perpetua judáica de dominación progresiva del mundo, para poner a éste entero a los piés de la hegemonía absoluta de "el pueblo Elegido".

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  6. La invasión fue relativamente rápida por la colaboración de los nobles witizanos, que conservaron sus ducados y prebendas, además del ejercicio privado de su religión cristiana (limitada a las casas y a iglesillas diminutas); a lo que hay que sumar la cooperación, en todos los órdenes, de los muchos judíos que todavía había en la Península. El método invasivo mulsulmán no era feudal, sino más bien comercial, de tributos, y de Religión Pública, por ello a menudo dejaban en las ciudades y comarcas a los mísmos señores y mandamases, con tal que aceptaran la jurisdicción comercial del islam. Si se entregaban sin resistencia, eran aceptados en la nueva jurisdicción, más tolerante y menos vigilante que la gótica.
    Que hubo guerra es indudable, para mí. Y PARA MI, ilustrado por fuentes antiguas secretas, el Rey godo Don Rodrigo fue un clasicista de la Tradición Solar romana y goda, engañado, traicionado, atacado y herido de muerte por witizanos. El partido rodericiano sería visto, hoy día, por los antifascistas, cual fascista o reaccionario; y el witizano, partidario de la "libertad religiosa", la religión cristiana como asunto privado (doctrina Liberal laicista), el desmembramiento del Reyno en reinos independientes (como los independentistas catalanes, vascos, gallegos, etc.), la consecución de un Estado de mercaderes y de "Laissez faire, laissez passer", y libertad para vivir vida disoluta de carnalidad y disfrute pacífico de los cortijos. Véase : https://ricardodeperea.wordpress.com/2015/04/10/la-cueva-de-hercules-en-la-segunda-oculta-yacen-los-regios-restos-mortales-del-rey-rodrigo-y-su-corcel-orelia/

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  7. La invasión fue relativamente rápida por la colaboración de los nobles witizanos, que conservaron sus ducados y prebendas, además del ejercicio privado de su religión cristiana (limitada a las casas y a iglesillas diminutas); a lo que hay que sumar la cooperación, en todos los órdenes, de los muchos judíos que todavía había en la Península. El método invasivo mulsulmán no era feudal, sino más bien comercial, de tributos, y de Religión Pública, por ello a menudo dejaban en las ciudades y comarcas a los mísmos señores y mandamases, con tal que aceptaran la jurisdicción comercial del islam. Si se entregaban sin resistencia, eran aceptados en la nueva jurisdicción, más tolerante y menos vigilante que la gótica.

    Que hubo guerra es indudable, para mí. Y PARA MI, ilustrado por fuentes antiguas secretas, el Rey godo Don Rodrigo fue un clasicista de la Tradición Solar romana y goda, engañado, traicionado, atacado y herido de muerte por witizanos. El partido rodericiano sería visto, hoy día, por los antifascistas, cual fascista o reaccionario; y el witizano, partidario de la "libertad religiosa", la religión cristiana como asunto privado (doctrina Liberal laicista), el desmembramiento del Reyno en reinos independientes (como los independentistas catalanes, vascos, gallegos, etc.), la consecución de un Estado de mercaderes y de "Laissez faire, laissez passer", y libertad para vivir vida disoluta de carnalidad y disfrute pacífico de los cortijos.

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  8. Acabo de insertar, POR SEGUNDA VEZ, la última parte de mi comentario crítico a la basura olagüeiana, por cierto de divulgación prohibida, muy bien prohibida, por El Caudillo Generalísimo Franco. Su lectura podía, supongo, quedar restringida a los historiadores de verdad, los auténticos. He repetido la inserción, porque me aparecieron todas menos esa última parte. Espero que no se deba a censura, porque si aquí también se emplearan métodos de exclusión de las expresiones de ideas perfectamente clásicas, perfectamente pro godas, perfectamente refractarias de la peste sectaria mahometana con sus criterios, fundamentos, mala moral y prácticas primitivas y supersticiosas, iconoclastas, y su alma beduina, a las antípodas de la Nórdica y Atlántide, se estaría mutilando incoherente y deslealmente un propio acervo de ideario tradicional europeo de muchos siglos de existencia y resistencia a la Antieuropa.
    Germánicos islamizados, mamelucos y gente de raza nórdica no sólo ha luchado dentro y por el pestífero islam, sino que lo ha salvado de los Cruzados, lo ha salvado simple y llanamente. Esos traidores han posibilitado la recuperación de esa secta y su organización social y militar, han propiciado el imperio del mal sanguinosureño de los malos del árido desierto, e hicieron posible la islamización de Palestina, la guerra ofensiva otomana de Lepanto, en que venció el español, de sangre germánica, Don Juán de Austria, y el asedio de Austria y amenaza masiva mahometana contra la Europa clasicista y Kristiana. La guerra contra el Reyno visigodo hispánico es una más de las que hubo, hay y habrá, una más de toda una serie ininterrumpida iniciada por el mujeriego pederasta violento, cruel y guerrero, el analfabeto beduino Mahoma, fundador de lo que muy bien llama el Rvdº. Padre Mariana "maldita secta".
    No habría escrito este nuevo comentario, si no hubiese sospechado que haya habido censura de la expresión de mis ideas clásicas europeas y europeistas antijacobinas, anti- antifascistas y antijudeohegemonistas.
    C.B.

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  9. En cuanto a mi referencia a fuentes secretas mías antiguas, véase:
    https://ricardodeperea.wordpress.com/2015/04/10/la-cueva-de-hercules-en-la-segunda-oculta-yacen-los-regios-restos-mortales-del-rey-rodrigo-y-su-corcel-orelia/

    Ruego a los amables posesores de este blog dejen la cita y este breve comentario, de modo que quien quiera leer lea, y quien no nó, y quien me desee confutar, lo haga, como si alguien quisiere corregirme, ilustrarme, y, en suma, ayudarme, ayudándose a sí mismo, por hacer el bie.
    C.B.

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